domingo, 17 de enero de 2010

Pensamiento nocturno nº 2

Te echo tanto de menos que mis días pasan sin más.
No sale el sol.
No llueve.
No hace viento.
A veces pienso
que soy como la bella durmiente
que despertaré con un beso tuyo.
Quizás si cierro los ojos y lo deseo mucho mucho
consiga que pase.



Dos meses
me siguen pareciendo una eternidad.

domingo, 3 de enero de 2010

Cuando te vas.

Cuando te vas, y vuelvo a casa, tu olor me da la bienvenida. Me entra, principalmente, por las fosas nasales, pero también por los ojos y la boca. Es como si te volvieras el hombre invisible, y estuvieras ahí, en cualquier parte, y yo no te pudiera ver.

Cuando te vas, hay silencio. Entonces oigo las manecillas del reloj en un baño, y los rayos gamma en otro. No oigo tu voz, ni tu respiración, ni tus ronquidos. El ventilador del ordenador es mi única compañía y, de vez en cuando, hasta la casa se queja de tu ausencia.

Cuando te vas, solo estoy yo, esperando que vuelvas. Y que dejes tu olor en cada rincón, para que la casa no se queje. Y hagas callar todo lo demás que no seamos Nosotros.